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viernes, julio 23

Incertidumbre

Tiempo después, días que corrieron en el almanaque, meses que volaron nos dejaron reposar, nos dejaron pensar, nos calmaron la sed. Esa inquietante sed, que antes no supimos controlar y nos apartó; hoy, nos vuelve a relacionar. ¿Qué carajo buscamos entre tantas sombras? Creo que deseamos, esta vez, encontrar la luz que antes no supimos conservar.
Después de dejar correr tanta agua bajo el puente, nos disponemos a recomponer hilo por hilo este tejido, tal vez, intentenando inocentemente que vuelva a ser cálido como el principio de aquella vez...
Tal vez, buscamos entre lo conocido y lo que aparentemente sigue seduciendo, un poco de calor. Pero de ese calor que sabemos, nos va a alejar de la insoportable soledad, que nos tortura todas las noches cuando encontramos en la cama, tanto el vacío de una compañía que no logra satisfacernos o el espacio frío y llano. Esa motor que nos lleva a confundir el amor con la necesidad, esa necesidad que tiene tanta fuerza que nos mueve a recomponer un tejido.. ¿Seremos capaces de llegar hasta la próxima parada esta vez? ¿Con cuántas monedas en el bolsillo? ¿con cuántas promesas enredadas en la lengua que nunca logran salir? ¿Con cuántos estigmas que siguen ardiendo? ¿Seremos capaces?...
Nos volvemos a encontrar, volvemos a abrir las puertas que en un momento por ciertos desencuentros que nos forzaron a frenar. ¿Pero será verdad que las estamos abriendo o, nos estamos volviendo a engañar? ¿Habrá estabilidad esta vez, tan sólo la mínima para sostener el silencioso hilado que da un poco de calor? o Simplemente será la falta de calor genuino que nos carcome la piel, llamando por un poco de contacto, de roces que estimulen al cuerpo y lo hagan gozar? ..
Decime la verdad hoy, Mostrámela... ya no estoy para decodificar desde tus acciones tus más profundos deseos, esos que ni siquiera pasean por tu subconsciente pero que, íntimamente te mueven hasta la última terminación nerviosa debajo de la piel.. ya pasé mucho tiempo haciéndolo y no soy la misma. Hoy te digo, que aclares tu mente y me pongas sobre la mesa, las reglas con las que vamos a jugar.

domingo, diciembre 20

aunque no lo creas, estoy buscando amor

Mi cabeza está confundida. Me arrebatan mis impulsos. Me gusta ser impulsiva, lo disfruto, lo imprevisto viene adosado en mi forma de ser, no lo voy a cambiar. Ayer te sorprendí a vos, si a vos, despreocupado de la vida, con un llamado totalmente inesperado a altas horas de la noche, para vomitar mis ganas de aclarar la oscuridad en la que me metiste, por tus miedos, tus inseguridades que yo detoné por algunas malas decisiones.
Y te viste desprovisto de tus escudos, de tus excusas, te metiste en mi impulso, te sentiste tocado y te entregaste a mis palabras, que entraban por tus oídos para alborotar tus pensamientos por un instante. Accedés. Podía percibir en tu voz la sorpresa, la vulnerabilidad en el tono, en tus expresiones, vulnerabilidad dulce, que me permitía ver sin efecto tus engañosos manejos para hacerte el frío.
Hoy te tuve frente a mí.
Me dejaste hablar, escuchaste mis ideas, mis proposiciones, me dejaste fluir. Sin embargo, otra vez tuve que sorportar tu dureza, tu frialdad, el espacio entre nosotros aunque tal vez quisieras decir lo opuesto a lo que tu boca y cuerpo expresaban porque te debatiste continuamente entre los deseos de tu corazón y lo que tu mente armaba con las palabras.
Sólo me dijiste cosas que ninguno de los dos creeria porque supimos claramente desde un principio que al acceder a tenernos frente a frente, fue por algo. nuestros ojos vomitaban otra verdad que las palabras no se animaban a decir. Nuestros cuerpos no podían aguantar las ganas aunque nos mordimos la lengua para callar el deseo. No tuviste el coraje de sostenerme la mirada por más que un instante, aunque tuve una sola que me recorrió por completo, que me hizo sentirte cerca otra vez. Sentí el reclamo en tus pupilas, pero la negación entremezclada con tus palabras. volviste a mentir, algo que te sale tan bien. Pero entre tanta confusión, dejaste claras tus ganas de sentirme, de tocarme.. tu ambiguedad me gritaba algo, algo que al princpio me hizo sentir vacía, inundada de dolor pero que luego mostraba cierta luz. tu inseguridad, negacion al pensamiento de un posible encuentro, me susurró que todavía hay chispas que el viento no pudo apagar.
Quizás el cierre no fue lo que esperaba, dado el comienzo de la conversación.
No me cortás el mambo, me contás de tu sorpresa por mi llamado. no me decís que no queres saber más nada que la cortamos acá, me decís que la vamos manejando. fui en busca de claridad y me encontre con muchas dudas, tus dudas. Entre tantos planes y acontecimientos, nos esperamos en paradas extrañas pero que tienen una señal marcada para el otro. Pudieron haber malas decisiones, malos manejos, desencuentros y dolor, pero si hay calor como el que hubo en el abrazo que hoy me diste, entonces en alguna parte de mi ser, todavía espero tus caricias y alguna sonrisa para aliviar todo este mambo que se generó.
Ya no entiendo de significados y definiciones. Te aclaré no busco etiquetas, ni presiones lo único que busco, es un poco de amor.

martes, noviembre 17

prendido de todas tus boludeces

Te hacés la estrella, te hacés el interesante. Después de haberme mostrado sincera con vos, de haberte dicho las cosas que me pasaban posta, seguís prendido de tu movimiento bohemio y de tus mambos y (no digo que eso no sea copado, pero no sólo gira en torno a eso).. te dignas a hundirte más en tu movida y hacés de cuenta que nada de lo sentimental te puede, que a voslas cosas te pasan y bueno, y hay que ver, y bueno que sentimos y no se.. y si estoy aca o no, y...
ponete en onda flaco, porque cuando te caiga la ficheli, yo voy a estar arriba de otro tren haciendo bien tranqui otra movida.

domingo, noviembre 15

sigamos jugando

El tiempo pasa aunque mantenés el contacto. Sentis como eso va causando estragos pero no te importa tanto (o al menos eso creés). Por esas casualidades, siempre hay un H o B que te lleva a cruzarte nuevamente por sus pagos, para ver su cara, escuchar su voz, ver si risa ... una vez más (cuando ya dabas por sentado que la magia se había ido un poquito al carajo).
Las cosas vienen sucediendo de una forma, difícil de descifrar porque es bastante ambigua. No podés ver con claridad las curvas o las rectas, sólo ves o mejor dicho, presentís que hay algo a lo lejos, desdibujado pero que está. Te dejás llevar por esa excusa pasajera (H) y te prestás al juego. Repentinamente, ves como se empieza a mover la ficha que te sirve para tantear el territorio (y sabés que de pronto, es mutua la jugada). Te das cuenta, que entre lo que ves y lo que resulta de tu movimiento, se esconde algo pero no sea cosa que imagines una cosa para luego, caer en la cuenta que te cabeza maquinó por demás al pedo.
Tu percepción sobre que hay algo más que se mueve en el aire, se va afirmando a medida que todo transcurre pero no te sirve de certeza. Sólo te queda dejar que todo siga sucediendo porque más fichas no podés mover.
Pero claro, si sos caprichosa y querés que las cosas tengan un curso o desemboquen de tal forma (que vos tenés bien nítida en tu cabeza) y vas a poner en juego la última de las fichas, para que se te de como se te canta el asunto.
De hecho, la ponés en juego, y no hay vuelta atrás. Sabés que querés tener al menos una certeza, bueno listo, que sea la tuya.
La idea de habertela "jugado" te sigue dando vueltas en la cabeza, pero no sea cosa que se te cague la noche, seguís la gira.
cuando realemente creías que las cosas iban a tener una desembocadura ciertamente esperable, te cae una gota del cielo y vos te quedás pensando. Te ponés en la rueda otra vez, se activan de nuevo las fichas (y la juegada se viene diferente).
El juego cobra sentido otra vez pero no hay coherencia con la estrategia y las movidas. Te desconcierta. Se te acaba la paciencia, y te decidís a sacar la carta magna que te define el final de juego. La llevás a cabo, la acompañás con tu mejor estrategia, la sinceridad sin lugar a dudas, y todo lo demás ya no te importa.
De repente, el juego se convierte en carne, en palabras con doble impacto, en confesiones qu te sacan de la posicion que mantenías y ahora quedan sólo vos, tus palabras y su persona. En un instante, ves como todo cambió, como el juego se invirtió y te encontrás mezclada entre estrategias, jugadas y sentimientos escondidos que te quitan la frialdad del asunto. sólo buscás la soga que te haga creer que todavía hay algo que los une, que la magia no se dispó y podés salir a flote.
Se acaban las palabras, se pasa a los hechos. Pateás el tablero, y te etregás a lo que sentís. Decidís ser sincera con vos misma, y descubrir que carajo te pasa.
Y cuando menos lo esperás, te cae una ficha un poco extraña bien gratuita del cielo, y lo único en que pensas, es en quien tenés ahi tirado al lado tuyo y lo que eso te genera y detona adentro. No podés creer que de alguna manera, pensamientos como esos, fueron cayendo hasta que apoyaste los pies en la cornisa. Listo, ya estoy jugada (vos conocés tus certezas pero del otro lado tenés sólo incertidumbres).
El vértigo, el peligro te atraen... pero no podés evitar querer algo seguro que garantice que, aunque andes sobre sogas tratando de hacer equilibro, la que se ocupe de salvarte si te llegás a caer, está bien agarrada.
La cuestión aca es: salimos de la fase de tanteo dispuestos a ponerle fuego al asunto, y justo ahora, nos vamos a olvidar de jugar con las fichas más interesantes?